Hay una diferencia entre rehabilitar un edificio y mantenerlo, y es la misma que hay entre reparar un coche y hacerle la revisión: el mantenimiento es lo que evita la obra grande, o al menos la retrasa y la abarata.
El problema es que en la mayoría de comunidades el mantenimiento no existe como tal. Lo que existe es una lista de avisos: se ha roto algo, se llama a alguien, se arregla como se puede y se olvida hasta la próxima. Así es como una gotera de 300 € acaba siendo una cubierta de muchos miles.
Qué cubrimos
- Albañilería. Reparación de paramentos, alicatados, solados, remates y pequeñas obras en zonas comunes.
- Fontanería y saneamiento. Bajantes, arquetas, columnas, fugas y atascos en la red común.
- Humedades y filtraciones. Localizar el origen antes de reparar, que es donde casi todo el mundo se equivoca.
- Cubiertas. Revisión, limpieza de sumideros, reparación puntual de impermeabilización y de petos.
- Electricidad de zonas comunes. Cuadro, alumbrado de escalera y portal, alumbrado de emergencia, porteros y automatismos.
- Pintura y acabados de zaguán, escalera, patios y garaje.
- Cerrajería y carpintería: puertas de acceso, barandillas, rejas y buzones.
- Patios de luces. La zona que nadie mira hasta que cae algo.
Lo preventivo es lo que ahorra dinero
Lo urgente siempre se atiende, pero lo que de verdad baja el gasto de una comunidad a lo largo de los años es la revisión periódica de cuatro cosas:
- Los sumideros y canalones de cubierta. Se atascan con hojas y suciedad, el agua se embalsa y acaba encontrando el camino hacia el último piso. Limpiarlos un par de veces al año cuesta poco y evita la mayoría de las filtraciones que vemos.
- Las juntas y los remates. Encuentros de cubierta con peto, con chimenea y con medianera. Es donde empieza el 80 % de las humedades.
- Las bajantes y arquetas. Un atasco anunciado se resuelve en una mañana; uno reventado, con el garaje inundado, no.
- La fachada, mirada de verdad. Una revisión visual periódica detecta el abombamiento o la fisura años antes de que se desprenda nada. Los desprendimientos avisan, lo que pasa es que nadie está mirando.
El calendario que le pedimos a una comunidad
No hace falta un contrato complicado. Con revisar estas cosas en su momento del año, una finca normal se ahorra la mayoría de los sustos:
- Antes del otoño: limpieza de sumideros, canalones y bajantes de cubierta. Es la revisión más rentable del año, porque llega justo antes de las lluvias fuertes. En Valencia, la gota fría no avisa.
- Después de las primeras lluvias: recorrido por los áticos y la última planta buscando manchas nuevas. Una mancha detectada en octubre es una reparación pequeña; la misma en marzo es un forjado afectado.
- En primavera: revisión visual de fachada, patios y balcones, que es cuando mejor se ve el daño que ha hecho el invierno.
- Una vez al año: cuadro eléctrico de zonas comunes, alumbrado de emergencia y puerta de garaje.
- Cada pocos años: pintura de zaguán y escalera, y repaso de juntas en cubierta.
Nada de esto es caro por separado. Lo caro es no hacerlo y encontrarse la cubierta entera.
Cómo trabajamos con la comunidad
- Visita inicial y estado del edificio. Recorremos cubierta, patios, zaguán, escalera y garaje, y dejamos por escrito qué está bien, qué hay que vigilar y qué hay que hacer ya.
- Prioridades, no una lista infinita. Primero seguridad, después lo que evita daños mayores y por último lo estético. Una comunidad con presupuesto corto necesita saber qué va primero.
- Avisos con un interlocutor único. El presidente y el administrador hablan siempre con la misma persona, no con una centralita.
- Presupuesto por escrito antes de actuar, salvo urgencia real, donde primero se asegura y después se presupuesta la reparación definitiva.
- Parte de cada intervención, con fotos. Sirve para la junta y sirve para el histórico del edificio, que es lo que nadie guarda y luego hace falta.
Lo que no hacemos
Preferimos decirlo antes: no somos una empresa de conserjería ni de limpieza, y no hacemos mantenimiento de ascensores, que es un sector con su propia normativa y sus propias empresas autorizadas. Tampoco revisiones de instalaciones que requieran una habilitación específica distinta de la nuestra.
Lo que hacemos es la obra y las instalaciones del edificio: albañilería, fontanería, saneamiento, electricidad de zonas comunes, cubiertas, pintura y cerrajería. Si lo que necesitas está fuera de eso, te lo decimos y no te hacemos perder tiempo.
Por qué una comunidad nos llama
- Somos los que hacemos el trabajo. No subcontratamos la obra a terceros que no conoces.
- Respuesta con un solo teléfono, sin tener que explicar el edificio desde cero cada vez.
- Presupuestos desglosados, que es lo que permite a una junta decidir con criterio en lugar de a ciegas.
- Conocemos el edificio. Cuando llevas tiempo atendiendo una finca, sabes dónde está la arqueta, por dónde va la bajante y qué se reparó hace dos años. Eso ahorra horas en cada aviso.
- Si la obra se nos queda grande o no es lo nuestro, lo decimos.
Preguntas frecuentes sobre mantenimiento de fincas
¿Trabajáis con contrato de mantenimiento o por aviso?
Las dos cosas. Hay comunidades que prefieren un acuerdo con revisiones periódicas y otras que llaman cuando surge algo. Lo hablamos en la visita y se plantea lo que encaje con la finca y con el presupuesto de la comunidad.
Tenemos una humedad y nadie da con el origen. ¿Podéis mirarlo?
Sí, y es de lo que más nos llega. La clave está en distinguir si es filtración, capilaridad, condensación o una fuga de instalación, porque son cuatro problemas distintos con cuatro soluciones distintas. Reparar sin acertar el origen es lo que hace que la humedad vuelva.
¿Hacéis presupuesto para la junta?
Sí, desglosado por partidas, para que se pueda comparar y votar con criterio. Y si hace falta, lo explicamos en la reunión.
¿Atendéis urgencias?
Sí. En una urgencia lo primero es asegurar la zona y cortar el daño; la reparación definitiva se presupuesta después, con calma y por escrito.
Nuestro edificio es antiguo. ¿Eso complica el mantenimiento?
Lo hace más necesario, no más difícil. En edificios con décadas encima la revisión periódica de cubierta, bajantes y fachada es exactamente lo que evita la obra grande por sorpresa.
¿Trabajáis con el administrador de fincas?
Sí, es lo habitual y lo más cómodo para todos. Él lleva convocatorias, actas y acuerdos; nosotros la parte técnica y la obra.
¿Necesitas mantenimiento para tu comunidad?
Llámanos al 618 17 13 91 o pide tu presupuesto. Vamos a ver el edificio sin compromiso.
